Delincuencia azota a comerciantes en Trenton
Los pequeños comerciantes hispanos de la capital del Estado, Trenton, trabajan en un ambiente de temor e incertidumbre ante los ataques y robos de los que son víctima a plena luz del día.
Varios comerciantes han denunciado ser víctimas en sus negocios de la ola de criminalidad ejecutada por hampones que se sienten tan confiados de la impunidad de sus actos que huyen tranquilamente en bicicleta después de cometer sus crímenes.
Los esposos Mario y Sandra Xilos, dueños del Restaurante Jireth ubicado en la South Clinton Avenue, relatan que el pasado 4 de octubre alrededor de la 1:30 de la tarden entraron dos sujetos armados al restaurante para robar.
Los delincuentes no se conformaron con robarse el dinero de la caja registradora, sino también propinaron un fuerte golpe en la cara de Belkis Belcosme, una de las empleadas del establecimiento, quien sufrió una pequeña fractura alrededor de su ojo que amerita ser operada.
“Yo cuando los vi salí corriendo a la oficina que tenemos arriba y mi esposo que estaba viendo todo por las cámaras de seguridad llamó a la policía. En la carrera (por las escaleras) me golpee el brazo” relata Sandra Xilos, mientras muestra un gran hematoma que le produjo el golpe en el brazo.
Mario Xilos relata que los delincuentes huyeron en bicicleta. Pese a que la policía llegó a la brevedad, no lograron detener a los criminales, y al cierre de esta edición aún no tenían a ningún sospechoso detenido.
Otra víctima de la delincuencia el pasado 9 de octubre fue la comerciante Esmeralda de León, propietaria del Esmeralda Fashion, ubicada en la South Clinton.
Este negocio a pesar de contar con una gran cantidad de cámaras de seguridad que literalmente graban todo lo que sucede dentro y en los alrededores del local no se salvó de la delincuencia.
De León comenta que un joven entró al negocio alrededor de las 12:45 del mediodía y la amenazó con una navaja para que le entregara todo el dinero que tuviera.
“Yo le dí lo poco que había pero él me exigía más dinero, si no es porque en ese momento entra una señora al negocio me hubiese hasta matado”, señala aún aterrada la comerciante. Al entrar el cliente, el ladrón se asustó y salió huyendo en una bicicleta. Aún la policía no ha atrapado al delincuente
En la bodega Villa Park, ubicada en la Hamilton Avenue, los delincuentes también hicieron de las suyas. El joven José Jacinto, dependiente de la tienda, narra que el sábado 6 de octubre alrededor de las 10 de la mañana un hombre entró encapuchado y con una pistola exigiéndole que le entregara el dinero de la caja. El joven obedeció sus órdenes y afortunadamente no hubo ningún incidente que lamentar.
El dependiente señala que en ese negocio los delincuentes anteriormente se habían metido durante la noche a robar luego de romper unas ventanas y puertas. En este caso el delincuente aún no ha sido detenido.
Los pequeños comerciantes consideran que de seguir la ola de robos tendrán que tomar la decisión drástica de cerrar sus establecimientos antes de que ocurra una tragedia.

