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Marchan en contra del cierre de la escuela Lincoln Annex en New Brunswick

Cientos de personas, padres de familias, niños, estudiantes y activistas comunitarios se unieron en una marcha por las calles de New Brunswick para rechazar la venta y cierre de la escuela Lincoln Annex School ubicada en el 165 Somerset Street.

El pasado martes 18 de febrero los manifestantes se congregaron en las afueras de la escuela y marcharon por varias calles del vecindario hasta llegar al 7 College Ave, donde se realizaba la reunión de la Junta de Gobernadores de la Universidad de Rutgers, a quienes les exigieron que detengan el plan de construir en los terrenos de la escuela el Instituto de Cáncer de NJ de la Universidad de Rutgers (Rutgers Cancer Institute of New Jersey).

La universidad junto con el hospital Robert Wood Johnson University Hospital planean crear este Instituto de Cáncer. Para ello cuentan con el beneplácito de la alcaldía de New Brunswick que ha aprobado el proyecto. La escuela Linconl Annex School está ubicada frente al hospital. 

“No es correcto que la universidad, el hospital y la ciudad decidan cerrar y vender la escuela sin consultar ni siquiera a los padres y a los estudiantes quienes son los principales afectados”, señaló indignada Valentina, madre de dos niños que asisten a esta escuela, quien prefirió no dar su apellido.

Bajo la consigna “la educación y la dignidad no se vende”, los manifestantes resaltaron su total rechazo al cierre de la escuela al final del año escolar. 

“No estamos en contra de la creación del Instituto de Cáncer, pero no podemos permitir que por ello se cierre una escuela que fue construida recientemente y envíen a nuestros hijos a un Warehouse (almacén)”, señaló Rodrigo Acosta.

La ciudad planea vender y cerrar la escuela y enviar a los 750 estudiantes de esta institución a unos almacenes industriales dentro de la ciudad que se habilitarían como escuela. Los niños estarían allí hasta que se construya una nueva escuela que estaría ubicada en la Jersey Avenue.

Pero la construcción de la nueva escuela es un proyecto que tardaría años, si es que realmente se llegase a concretar. El activista comunitario Charlie Kratovil explicó que la ciudad propone construir la nueva escuela en el lote de terreno identificado como 131 Jersey Avenue, un terreno que actualmente se encuentra contaminado. Para poder hacer cualquier construcción en este sitio se requiere una limpieza ambiental que puede durar años, sino décadas.

“No permitiremos que la escuela la cierren hasta que no tengamos una nueva escuela ya construida y en un lugar limpio, que no este contaminado. No permitiremos que los niños los muevan a un depósito como si fueran un pedazo de mueble viejo”, dijo por su parte María Salazar, madre de una niña que asiste a Lincoln Annex, durante la marcha.  

La escuela Lincoln Annex fue reabierta hace tres años luego de una masiva renovación en la que se gastó 22 millones de dólares, por lo que resulta sorprendente para la comunidad que después de este reciente gasto ahora la ciudad planea cerrarla y derribarla para que se construya en sus terrenos un Instituto de Cáncer.

A esta esuela acuden niños de 4 grado hasta el 8 grado. La gran mayoría de los estudiantes son latinos, el 94%, y el 86% están dentro de la categoría de “económicamente desfavorecido”.

En este sentido, Carlos Castañeda, de la organización Cosecha, considera que el cierre de la escuela es parte de una “estrategia que tiene la ciudad desde hace varios años de mover a las comunidades inmigrantes hacía las afueras de la ciudad”.La decesión final sobre la venta de la escuela la tiene la Junta de Educación de New Brunswick. La coalición de casi 30 organizaciones comunitarias de New Brunswick que se oponen al cierre de la escuela, así como padres y estudiantes planean acudir a la reunión de la Junta de Educación el próximo martes 25 de febrero a las 7:00 pm en el 1000 Somerset Street para manifestar su rechazo al cierre de la escuela. Invitan a toda la comunidad a participar en esta reunión.