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Trump mantiene sala de crisis contra el Coronavirus

El presidente Donald Trump dio marcha atrás a su plan para desmantelar el equipo de trabajo contra el coronavirus y mantendrá “indefinidamente” esa sala de crisis, mientras admitió que la pandemia ha sido peor para su país que los ataques del 11-S o el de Pearl Harbor.

Trump cedió así a la polémica que generó la revelación de que planeaba eliminar su grupo de trabajo, en un momento en que el COVID-19 sigue expandiéndose en EE.UU. y el número de muertes aún podría duplicarse en los próximos tres meses hasta superar las 134.000, según cálculos de la Universidad de Washington.

“El grupo de trabajo continuará indefinidamente, concentrado en la seguridad y en reabrir nuestro país de nuevo. Podemos añadir o retirar gente, según sea apropiado”, escribió Trump, quien agregó que el equipo también se centrará mucho en “las vacunas y los tratamientos terapéuticos”.

UNA MARCHA ATRÁS CON MATICES

Unas horas más tarde, el mandatario reconoció que este martes recibió algunas llamadas aconsejándole que no disolviera su sala de crisis, creada en enero para hacer frente al coronavirus y compuesta por una mezcla de expertos en salud y jefes de distintas agencias del Gobierno.

“Creí que podíamos desmantelarla antes. Pero no tenía ni idea de lo popular que era este equipo de trabajo hasta, de hecho, ayer, cuando empecé a hablar de desmantelarlo. El público lo valora”, afirmó Trump en declaraciones a los periodistas durante un acto junto a enfermeros en el Despacho Oval.

Explicó que la semana que viene añadirá “dos o tres miembros” al grupo, sin especificar si también retirará a algunos de los integrantes actuales, y subrayó que “llegará un momento en el que ya no hará falta” esa sala de crisis.

Sin embargo, su afirmación de que el grupo de trabajo se enfocará a partir de ahora sobre todo en la “reapertura” del país deja entrever un probable cambio de prioridades en la labor de ese equipo, cuyo énfasis puede estar ahora más vinculado a la reactivación económica que a la contención de la enfermedad.

Trump explicó que “probablemente” sustituiría el actual grupo de trabajo con otro equipo centrado “en la seguridad y la reapertura”, y es posible que su marcha atrás en los planes para disolver el grupo escondan una voluntad de mantenerlo activo con el mismo nombre, pero cambiar sus miembros y funciones.

Entre la veintena de miembros del grupo se encuentran los doctores Anthony Fauci y Deborah Birx, que en ocasiones se han desmarcado de las declaraciones de Trump o le han contradicho, y cuya defensa de mantener las restricciones del movimiento para contener la pandemia ha impacientado en ocasiones al mandatario.

ES “PEOR QUE EL 11-S”, PERO HAY QUE REABRIR

Rodeado de enfermeros en el Despacho Oval, Trump dio este uno de los mejores ejemplos de la dualidad que ha marcado su respuesta a la pandemia: habla de ella en términos bélicos y catastróficos, pero también la minimiza para subrayar que el país tiene que reactivar su economía y volver a la normalidad.

“Hemos pasado por el peor ataque que hemos tenido jamás en nuestro país. Esto es peor que Pearl Harbor. Es peor que (el atentado del 11 de septiembre de 2001 contra) el World Trade Center (las Torres Gemelas, en Nueva York)”, subrayó.

En el mismo acto, Trump dijo que le gustaría “que las escuelas reabran lo antes posible” a pesar de que el impacto del coronavirus sigue aumentando en EE.UU., que este miércoles superaba los 1.212.000 casos y las 71.500 muertes, según el recuento extraoficial de la Universidad Johns Hopkins.

TRUMP DESCONFÍA DE LA CIFRA DE MUERTES

La enorme cifra de decesos no solo supera con creces la de los 2.400 estadounidenses muertos en el ataque japonés a Pearl Harbor en (Hawaii) en 1941 o las 2.996 víctimas de los atentados del 11-S, sino que la semana pasada dejó atrás el umbral de 58.220 fallecidos durante casi dos décadas de la guerra de Vietnam (1959-1975).

Ese rotundo número ha empezado a incomodar a Trump, quien, según el diario digital Axios, se ha quejado a su equipo sobre la forma en la que se calculan las muertes por coronavirus y opina que el número real podría ser inferior, a pesar de que muchos expertos creen que es al contrario y que hay fallecimientos que no se están contando.Una fuente oficial citada por Axios indicó que es probable que Trump comience a cuestionar en público la cifra de muertes en cuanto se acerque a su predicción del número de fallecimientos máximos durante la pandemia -unos 100.000- y amenace con dañarle políticamente, teniendo en cuenta que hay elecciones en noviembre.