Carlos Ponce demuestra este verano su versatilidad

El artista puertorriqueño Carlos Ponce está demostrando este verano su versatilidad, con papeles estelares en una telenovela, una serie en inglés, un nuevo sencillo y hasta un papel en una película de Hollywood.



Con su papel de protagonista en “Silvana sin lana” y la autoría e interpretación de “Qué bonito es lo bonito”, el tema principal de la telenovela de la cadena Telemundo, muchos se sentirían satisfechos, pero a sus 43 años, Ponce dijo en una entrevista que siempre quiere hacer más y explorar sus límites y talentos al máximo.



“Más allá del momento, yo no me permito escoger un solo camino y no se trata de faltarle el respeto al público en lo absoluto. No me gusta improvisar, pero sí me gusta explorar. Me gusta salir de la cajita. Me gusta experimentar ramas del entretenimiento”, explicó.



Gracias a esos experimentos, Ponce también es la voz de un castor mariachi en la película “Ice Age Collision Course” y el manipulador Ben Pacheco en la serie de Lifetime “Devious Maids”.



Muy pocos artistas han logrado estar presentes en tantos medios diferentes al mismo tiempo. Ponce dice que para él, la única condición es sentirse cómodo con lo que hace.

“La producción, la música, la composición, en inglés, en español. Lo que venga yo trato. Si veo que por aquí no va, me vuelvo a reincorporar, pero por ahora no me ha pasado”, reconoció.



Es un hombre de fe. “Yo confío mucho en el plan de Dios, hasta ahora me mantengo ocupado,” indicó.

Su carrera ininterrumpida, que comenzó a principios de la década de los años 90 es una prueba de que lo que dice es cierto.



El público latino lo conoció primero en “Hablando” un programa de variedades de Univision y luego como actor en “Guadalupe”, la telenovela protagonizada en 1993 por Adela Noriega y Eduardo Yáñez.

Luego vino “Control”, la revista de entretenimiento que condujo en Univision por más de tres años y con el que ganó el prestigioso premio ACE y un contrato con Entertainment Tonight.



Manuel Gallardo en “Silvana sin lana” es su octavo papel protagonista en una telenovela. Como él, es un soltero con cuatro hijos.



De la docena de personajes que ha hecho para la televisión en inglés, el que más parece dolerle es el de Félix González, en “Cristela”, la comedia escrita y protagonizada por la mexicano-estadounidense Cristela Alonzo, tras 22 episodios.



“Por un problema de negociación entre el network (la cadena de televisión) y el estudio, ya no está y es un crimen. Era un programa muy bueno. Con muy altos ratings (niveles de audiencia)”, señaló. “Pero este negocio es impredecible. Yo solo sigo haciendo lo que hago y no paro”.



El castor mariachi en “Ice Age Collision Course” es su quinta experiencia como actor de voz y su décima película de Hollywood. “Me encanta hacer voces. Lo estoy haciendo desde hace mucho tiempo”. El castor le imprime un humor muy particular a las escenas.



Ponce se estrenó como actor de voz en la serie de dibujos animados “Maya y Miguel” de PBS, la cadena de televisión pública de Estados Unidos, y, para el deleite de sus hijos, desde entonces ha participado en las películas “Río”, “Free Birds” y “The Pirate Fairy”.



“A ellos les encanta y de hecho, las películas animadas es lo único que todos en la familia consiguen ponerse de acuerdo cuando queremos ver algo juntos”, reveló.

Ponce tiene cuatro hijos adolescentes con su ex esposa: Giancarlo y Sebastián y las gemelas Savannah y Sienna.



El resto del verano también sigue lleno de trabajo. Confirmó que tendrá una participación en alguna cobertura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, aunque declina dar detalles.

Además, está comenzando a explorar el mundo de la música como empresario, pues será él quien comercializará la canción de la telenovela en plataformas de ventas musicales por Internet.

“Es un momento muy especial en la música, en el que todo se está redefiniendo y a mí me gusta ampliar todo lo que puedo hacer”, indicó.

Ya es tradición para él presentarle a Telemundo un tema para que acompañe la telenovela y en este caso Qué bonito es lo bonito fue el primero que escucharon y fue aprobado de inmediato.



Los únicos que le interrumpen sus jornadas laborales son sus hijos. Llevará las gemelas a Los Ángeles y a los chicos a Nueva York. “Mi tiempo con ellos es intocable”, afirmó.