El deporte latinoamericano se ilusiona ante la posibilidad de brillar en casa

La medalla de oro que el gimnasta brasileño Arthur Nabarrete Zanetti conquistó hace cuatro años en Londres fue la presea número 500 de América Latina en la historia de los Juegos Olímpicos. Un hito cargado de simbolismo ya que sirvió para reivindicar el poderío del deporte olímpico de esta región justo antes de que Río de Janeiro asumiera el relevo organizativo.



Esa ciudad será la primera que albergue una cita olímpica en Sudamérica y la segunda de Latinoamérica, tras los Juegos de México 1968.

Como entonces, los deportistas de la zona verán multiplicada su motivación ante la posibilidad de merecer una plaza en el podio.

Así le ocurrirá al futbolista brasileño Neymar Júnior.



El delantero del Barcelona volverá a ejercer, a sus 24 años, como rostro más visible del fútbol de su país. Lo hará con el cometido de conducir al equipo brasileño hacia el triunfo después de dos sonoros fracasos, en el Mundial y en la Copa América Centenario.



Ausente por lesión en la semifinal ante Alemania, saldada con un concluyente 7-1 en el estadio Mineirao, Neymar se fijó como meta la gloria olímpica en Maracaná después de haberse perdido también el torneo que conmemoró el aniversario número 100 del torneo americano.



El metal dorado, tras la plata obtenida en Londres 2012, es el anhelo del talentoso jugador de Mogi das Cruzes (Sao Paulo), finalista en la pasada edición del Balón de Oro.



Considerado heredero del argentino Leo Messi en el fútbol europeo, Neymar confía en poder emular a su ídolo, amigo y compañero. El rosarino fue campeón hace ocho años en Pekín.



Las sólidas opciones de pisar el primer cajón del podio se desvanecieron, en cambio, para el colombiano Nairo Quintana. El sueño de triunfar sobre un recorrido montañoso que parecía diseñado a su medida, con 256 kilómetros y nueve puertos, se diluyó durante su participación en el último Tour de Francia.

Fue tercero en la ronda gala pero los problemas físicos que le impidieron disputar la supremacía del británico Chris Froome en París le obligaron a renunciar a los Juegos Olímpicos.



El desafío de triunfar en el país brasileño sí sigue “picándole” al argentino Manu Ginobili quien, todavía entristecido por la eliminación de su equipo en las series por el título en la NBA, se aferró a una nueva ilusión: Río 2016.



La oportunidad de erigirse nuevamente en el 5 de Argentina invitó a modificar su ánimo al 20 de los San Antonio Spurs.



En la ciudad brasileña, Ginóbili interrumpirá cuatro años de ausencia con su selección para ofrecer su último servicio con la albiceleste.

“No creo que sea imposible aspirar a una medalla”, comentó en una entrevista a CABB Magazine el bahiense, quien suspira por una nueva medalla tras el oro de Atenas 2004 y el bronce de Pekín 2008.



Lejos de las canchas de baloncesto engrosó su palmarés, por su parte, la colombiana Mariana Pajón, campeona olímpica y dieciocho veces del mundo en la modalidad de BMX.



La ciclista de Medellín, la segunda deportista de su país que consigue una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos (María Isabel Urrutia ganó en Sydney 2000), acepta su condición de favorita.

Ese adjetivo también define a su compatriota Caterine Ibargüen.



“Espero que Dios me dé el privilegio de poder ganar el oro en Río de Janeiro”, deseó la atleta.

Dos disciplinas, el boxeo y la lucha, se presentan como las principales opciones de Cuba, que volverá a confiar la responsabilidad de portar la bandera en la ceremonia inaugural a Mijaín López.



El luchador fue el abanderado de la delegación cubana en los Juegos de Pekín 2008 y de Londres 2012. En ambos eventos fue campeón en la modalidad de lucha grecorromana en la división de los 130 kilogramos. Una tercera presencia consecutiva en el primer lugar del podio le erigiría en leyenda.



Héroe deportivo de su país, Guatemala, es el marchador Érick Barrondo, quien perseguirá un puesto en el podio.



Si Venezuela se contagia de la ambición de su abanderado, el esgrimista Rubén Limardo, la República Dominicana hace lo propio con el velocista Luguelín Santos mientras que en el bando argentino los dos combinados de hockey, masculino y femenino, se reafirman como aspirantes al título.



Una meta buscada por todos los deportistas brasileños que acudirán a la cita. Río 2016 emociona a Brasil y a Latinoamérica.