Latinos ganan versión del Sueño MLS
Dos jóvenes de origen colombiano, Alexander Soto y Luis Aranzazu, fueron seleccionados como los ganadores de la séptima versión del conocido concurso “Sueño MLS”, con el que miles de aspirantes buscan convertirse en futbolistas profesionales.
“Alexander es un medio volante creativo de 14 años que es una joya para cualquier entrenador, porque tiene una gran técnica y golpe de balón, además de ser un líder en la cancha”, dijo el portavoz del evento, Félix Fernández, exportero mundialista mexicano y presentador del programa República Deportiva.
Añadió que, por su parte, “Luis es un arquero muy alto que ha sido bien trabajado, tiene facilidad con el juego aéreo y se ubica muy bien en la cancha”.
La competencia está organizada por la liga de Estados Unidos (MLS) y retransmitida a nivel nacional por la cadena Univision. D.C. United, Colorado Rapids y LA Galaxy son los anfitriones de la séptima edición, en la que podían participar jóvenes desde los 14 a los 18 años de edad para poder ser observados en pruebas reales por personal de estos tres equipos de la MLS.
Soto, quien hasta el momento es el más joven ganador de la competencia, tiene el sueño de poder jugar para la selección de Estados Unidos y cuenta entre sus logros el haber sido seleccionado como Jugador Más Valioso de su equipo escolar, en el Palisades Park High School.
Parece tener el talento en la sangre, pues es hijo del mediocampista José Alex Soto, quien jugó profesionalmente para el club colombiano América de Cali.
Aranzazu, a sus 17 años, sueña en convertirse en jugador profesional, aunque afirma querer estudiar una carrera universitaria antes de salir a las canchas.
Su ídolo es el arquero David Ospina, del equipo francés OGC Niza, debido a que se convirtió en jugador profesional con tan sólo 17 años, y su equipo preferido en la MLS es el Seattle Sounders FC.
Fernández destacó la gran calidad demostrada este año por los participantes del área de Washington DC, de donde salieron elegidos cinco de los seis finalistas, así como la solidaridad que se observó en la última semana de la competencia.
“Ellos vivieron como si fueran realmente parte de un equipo profesional y esto para uno es muy hermoso, porque se nota que se ayudan”, aseguró.
Los más de 1.500 jóvenes inscritos, en su mayoría hispanos, debieron pasar varias pruebas clasificatorias.

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