Los almacenes del sufrimiento humano están por todas partes

Por Jorge Torres*

Los almacenes del sufrimiento humano están por todas partes. Prisiones sucias e inhumanas donde los inmigrantes son escondidos y sometidos a abusos. Nos corresponde seguir luchando para poner fin a estos campos de concentración modernos. Debemos exponerlos, vaciarlos y derribarlos.

Durante meses, quienes vivimos en Nueva Jersey nos hemos movilizado para defender a nuestros hermanos y hermanas encerrados en Delaney Hall, en Newark. Muchas de las personas detenidas participan en una huelga de hambre y de trabajo para protestar las condiciones inhumanas dentro del centro: comida podrida, enfermedades sin tratamiento, abusos físicos y sufrimiento psicológico, además de la injusticia de su detención. Están exigiendo su libertad.

Delaney Hall es solo una pieza de una red nacional de abuso contra inmigrantes. No se trata de hacer cumplir las leyes migratorias; se trata de una operación paramilitar destinada a atacar y encarcelar a inmigrantes y personas de color, manteniéndolas en condiciones inhumanas y sin posibilidad de libertad hasta que renuncien a sus derechos y acepten la deportación. En prisiones de todo el país —Adelanto, Dilley, Krome, Otay Mesa, Hutto y muchas otras— contratistas corporativos como GEO Group obtienen ganancias a partir del aislamiento, la enfermedad y la muerte de seres humanos. La Administración Trump suministra los cuerpos. Y el Congreso inyecta miles de millones de dólares para alimentar este sistema obsceno y corrupto.

Hoy hay mucho que podemos y debemos hacer para apoyar a las personas que sufren y protestan detrás de estos muros. Algunas luchadoras y luchadores valientes ya han sido liberados. Pero la lucha continúa. Debemos trabajar juntos para mantener la presión sobre la Administración y exigir que se cumplan sus demandas de derechos humanos, proceso justo y libertad, comenzando por la liberación de las personas más vulnerables: personas mayores, jóvenes, embarazadas y enfermas.

Como mínimo, debemos dar testimonio. La coalición ICE Out of New Jersey ha reunido a diversas organizaciones comunitarias y de base estatales y locales para estar en la primera línea defendiendo a las personas inmigrantes, exponiendo y resistiendo los abusos de esta Administración. Entre ellas se encuentran el Programa de Derechos de los Inmigrantes de Nueva Jersey del American Friends Service Committee, CATA – The Farm Workers Support Committee, Cosecha NJ, DIRE (Deportation and Immigration Response Equipo), El Pueblo Unido, Estamos Unidos NJ, la National Day Laborer Organizing Network, Resistencia en Acción NJ y Semilla Roja NJ.

Además, Eyes on ICE está construyendo una red de vigilancia comunitaria y apoyo mutuo. Miembros de la comunidad, funcionarios electos, líderes religiosos, estudiantes y sindicatos: hace falta la participación de todas y todos, en todo el país. Debemos demostrar que podemos ser diferentes. No podemos mirar hacia otro lado. Y no podemos detenernos.

El presidente Trump y quienes ejecutan su campaña supremacista blanca de encarcelamiento y deportaciones masivas quieren que sintamos miedo e impotencia. La policía —como los agentes de la Policía Estatal de Nueva Jersey que atacaron a manifestantes pacíficos en Delaney Hall— busca intimidarnos. Necesitamos trabajar juntos para cambiar esta narrativa en todos los niveles, desde la gobernadora y los representantes estatales y federales hasta las alcaldías y el liderazgo comunitario.

Cuando decimos “sin justicia no hay paz”, lo decimos en serio. No tenemos miedo ni somos impotentes. Y no somos extraños. Somos seres humanos, igual que quienes están al otro lado de esos muros.

Nuestra libertad aquí afuera está ligada a su libertad allá adentro. Debemos luchar por la liberación de todas las personas. Un ataque contra una persona es un ataque contra todas.

Debemos ser testigos cuando nos ordenan retirarnos y nos dicen que no hay nada que ver. Incluso cuando agentes de ICE y policías estatales nos golpean, nos pisotean o nos rocían con gas pimienta en nombre de “mantener la paz”.

Debemos seguir diciendo no: ni ahora, ni nunca, nunca más. No podemos permitir que la Administración Trump y sus socios estatales y locales continúen abusando de su poder y utilizando nuestro dinero para cometer atrocidades morales en secreto.

Nosotros, el pueblo, debemos aferrarnos a nuestra humanidad y rechazar su barbarie.

El principal objetivo de esta Administración es deshumanizar a las personas inmigrantes. Pero, a pesar de toda su violencia, han fracasado. Los hombres y mujeres tras las rejas de prisiones para inmigrantes como Delaney Hall se niegan a ser deshumanizados. Quienes participan en la huelga de hambre y de trabajo están afirmando su humanidad, algo que jamás podrá ser borrado.

Quienes estamos afuera debemos seguir luchando y organizándonos para defender a las personas inmigrantes encarceladas y apoyar a sus familias. Debemos mantener la presión durante el tiempo que sea necesario y con toda la fuerza que tengamos.

No podemos permitir que su inhumanidad nos deshumanice a nosotros.

*Jorge Torres es director nacional de organización de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON), fundador de Resistencia en Acción NJ y miembro de la coalición ICE Out of NJ.