Demócratas tras el voto hispano
Los representantes reunidos en el caucus hispano de la Convención Nacional Demócrata, reforzaron su compromiso de movilizarse y recorrer “casa por casa” en los días que quedan para las elecciones con el objetivo de que el presidente de EE.UU., Barack Obama, sea reelegido en noviembre.
“Sólo quedan 64 días, da miedo pero no hay nada mejor que un demócrata motivado”, señaló Iris Martínez, miembro del Senado de Illinois y presidenta del caucus (asamblea popular), que recordó que trabajó con Obama cuando era un “simple senador”.
Martínez subrayó que esta convención, fue la que contó con más delegados hispanos de la historia (800 de un total de 6.000) y destacó la importancia de trabajar en estados que serán claves como Florida, Nevada, Pensilvania, Ohio, Carolina del Norte, Virginia, Iowa, Nuevo México y Nuevo Hampshire.
Al grito de “sí se puede” entre la audiencia, Martínez respondió con entusiasmo “¡pues claro que sí!” en español, en una asamblea abierta al público en la que participaron la directora política de la campaña de Obama, la hispana Katherine Archuleta, y otras figuras claves del equipo demócrata.
Archuleta, que durante los últimos 18 meses ha recorrido todo el país tomando el pulso a las preocupaciones de los votantes, aseguró que “cada voto es importante, cada voto cuenta”.
En este sentido Jim Messina, director de la campaña de Obama, subrayó que desde el principio de su mandato el presidente ha tenido a la comunidad latina presente, cuenta en su Gobierno con hispanos como la secretaria de Trabajo, Hilda Solís, y nominó como magistrada de la Corte Suprema a Sonia Sotomayor.
Messina advirtió que el candidato presidencial republicano, Mitt Romney, “va a revertir” avances de este Gobierno como la reforma sanitaria “que ha beneficiado a miles de hispanos”. Por eso pidió a la comunidad hispana “hacer todo lo posible para no permitir que eso pase”.
La presidenta del Comité Nacional Demócrata (DNC), Debbie Wasserman Schultz, dijo por su parte que Obama “empezó hace cuatro años un diálogo distinto” en materia de políticas económicas, sanitarias, de educación e inmigración.
En este sentido, señaló que el mandatario “ha tendido un puente” a los jóvenes hispanos con la orden ejecutiva que firmó recientemente para detener temporalmente las deportaciones de estudiantes indocumentados y “quedan 64 días para volver a poner a Obama en la Casa Blanca”.



