Empleadas domésticas: Víctimas de abuso
Las trabajadoras domésticas, muchas de las cuales son inmigrantes indocumentadas, reciben pagos insuficientes y son víctimas de abusos verbales, psicológicos y físicos, según un estudio divulgado el pasado 27 de noviembre por la Universidad de Illinois en Chicago (UIC).
“El trabajo doméstico es mayoritariamente femenino, realizado por inmigrantes de minorías étnicas, muchas indocumentadas, que ingresan a la fuerza laboral con múltiples desventajas”, señalan los autores del estudio “El invisible y desregulado mundo del trabajo doméstico”, realizado en 14 ciudades de EE.UU.
Los investigadores del Centro de Desarrollo Económico Urbano de la UIC entrevistaron a 2.086 niñeras, limpiadoras y cuidadoras procedentes de 71 países, y el resultado fue un cuadro de salarios bajos, trabajo peligroso y “mujeres vulnerables a la explotación y el abuso”.
El estudio destaca la importancia crítica de las domésticas en la economía de EE.UU., “porque hacen posible el trabajo de quienes las contratan para cuidar de sus casas, padres e hijos”, y también el “aislamiento social” en el que viven, al ser empleadas directamente por las familias que sirven.
“Trabajan en la casa de sus empleadores, muchas viven en esas casas y hasta duermen en los cuartos de los niños que cuidan. Algunos empleadores las tratan como miembros de la familia, pero otros son hostiles y actúan de manera perversa. La falta de tiempo para dormir es la queja más común de las domésticas”, dice el estudio.
El estudio destaca que 23 % de las encuestadas cobraban menos del salario mínimo, y 48 % menos de lo necesario para mantener una familia.
Además, 10 % eran víctimas de robo de salarios o no recibían ningún pago, 23 % cobraban con atraso y 25 % tenían tantas responsabilidades que no les sobraba tiempo siquiera para dormir cinco horas diarias.
Asimismo, las empleadas domésticas son víctimas de abuso verbal, psicológico y físico en el trabajo, y al ser contratadas directamente por sus empleadores carecen de derechos laborales o no están protegidas contra la discriminación o las condiciones insalubres de trabajo.
El estudio incluye testimonios como el de Anna, quien declaró que trabajaba como niñera en Nueva York de 6 de la mañana a 10 de la noche, además de lavar ropa y cocinar. Durante 15 meses no tuvo un solo día libre, y en lugar de los 1.500 dólares mensuales prometidos recibía 620.
Nik Theodore, de la Universidad de Illinois y coautor del estudio, afirmó que los resultados “muestran lo que sucede cuando los trabajadores son excluidos de las protecciones laborales básicas”.
El estudio recomienda que se deje sin efecto la exclusión de las trabajadoras domésticas de todas las leyes estatales sobre salario mínimo, y que se las agregue a los programas de compensación por desempleo.
Asimismo, que se les garantice los mismos derechos de horas extras, comidas y descansos, y se las proteja contra la discriminación a nivel estatal y federal.



