Un año de Musk con su red social: Guerra al “woke”, altavoz de la derecha y desinformación

Sarah Yáñez-Richards  / EFE

Unos meses antes de hacerse con Twitter, Elon Musk decía que veía esa red como “la plaza pública digital donde se debaten asuntos vitales para el futuro de la humanidad”; ahora, al pasar un año desde su compra de la compañía, el magnate no solo ha renombrado esta plaza -por X- sino que ha dado un altavoz al ala política más derechista y ha permitido que la desinformación se expanda como la pólvora.

El 25 de febrero Musk dijo en su red que había llegado la hora de luchar contra el “virus antihumano woke”, una palabra que designa lo políticamente correcto y con la que suele asociarse a la izquierda, y que según él cabe aplicar a medios como el New York Times o a Netflix. 

ABRE LA PUERTA A TRUMP Y A MILEI

Musk no ha tenido reparos en dar voz en su plataforma a candidatos políticos como el expresidente de EE.UU. Donald Trump (2017-2021) o al gobernador de Florida, Ron DeSantis, ambos candidatos a las primarias presidenciales republicanas y que representan el ala más derechista del partido. 

“El pueblo ha hablado. Trump será reintegrado. Vox Populi, Vox Dei”, escribió Musk tras rehabilitar la cuenta de Trump, suspendida por la administración anterior de Twitter en enero de 2021 por “incitación a la violencia” tras el asalto al Capitolio.

No obstante, no fue hasta este agosto cuando Trump volvió a la red, con la publicación de una llamativa fotografía suya bajo arresto policial que le habían tomado en la cárcel del condado de Fulton, en Georgia -donde está acusado de intentar revertir los resultados electorales de 2020 en el estado- junto con un enlace para donaciones.

Por su parte, Ron DeSantis, inició en mayo su campaña presidencial de 2024 en un evento de Twitter en el que Musk lo entrevistó y que estuvo plagado de fallos técnicos. 

X también ha sido la nueva casa del ex presentador de Fox News, Tucker Carlson -un connotado periodista de la derecha más antisistema-; ahí Carlson tiene ahora programa semanal en el que, además de a Trump, ha entrevistado a otros políticos, como al candidato libertario a la Presidencia de Argentina, Javier Milei.

En su entrevista -que tiene más de 122 millones de visualizaciones-, Milei acusó al papa Francisco de tener afinidad por los “comunistas asesinos” y de estar del lado de las “dictaduras sangrientas”.

PAGAR POR EL VERIFICADO Y MÁS DESINFORMACIÓN

En la administración anterior a Musk en la red había dos tipos de cuentas: las verificadas -que eran de personalidades relevantes o representaban a entidades destacadas- y el resto. 

Uno de los muchos cambios de la aplicación de Musk fue romper este sistema: dejó las etiquetas azules -que durante años eran sinónimo de confianza en una cuenta- para quienes paguen una mensualidad de unos 8 dólares, aunque permitió que algunas cuentas con muchos seguidores las mantengan sin pagar.

Este caos de tipos de cuenta, así como despidos de gran parte del personal encargado de monitorear la información que se publica en la plataforma, ha dado pie a que la desinformación sea mucho más común en la red.

A principios de octubre, la guerra entre Israel y Hamás se convirtió en la primera prueba real de cómo X maneja ahora los acontecimientos noticiosos de última hora.

Tras el ataque de Hamás contra Israel, muchos perfiles Premium -cuyas cuentas tienen una marca verificada y obtienen una mayor participación por su pago- publicaron un comunicado falso de la Casa Blanca que afirmaba que el gobierno de Estados Unidos estaba a punto de enviar 8 mil millones de dólares en ayuda a Israel.

Además, publicaron vídeos de otros conflictos -en algunos casos hasta sacados de videojuegos- que presentaron como imágenes del conflicto actual entre Israel y Gaza, según un rastreador de Media Matters.

CHOQUES CON EUROPA

Ante esta situación, la Comisión Europea anunció que está investigando si la red social X cumple con la legislación europea de servicios digitales tras recibir “indicios” sobre una “supuesta difusión de contenidos ilegales y desinformación, en particular la difusión de contenidos terroristas y violentos y la incitación al odio”.

“La Ley de Servicios Digitales está aquí para proteger tanto nuestra libertad de expresión como nuestras democracias, incluyendo en momentos de crisis. Hemos enviado a X una solicitud formal de información, el primer paso en nuestra investigación para determinar si cumplen la DSA”, escribió el comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, en X.  

A lo que la principal ejecutiva de la empresa, Linda Yaccarino, contestó señalando que habían “eliminado o etiquetado decenas de miles” de mensajes sobre la guerra entre el grupo islamista Hamás e Israel y también habían eliminado “cientos” de cuentas vinculadas a Hamás.