Pedirán la pena de muerte para secuestradores de Cleveland

El fiscal del condado de Cuyahoga, en Cleveland (EE.UU.), Timothy McGinty, dijo que estudiará solicitar la pena de muerte para Ariel Castro, acusado del secuestro y violación de tres jóvenes que estuvieron desaparecidas durante una década.

Castro compareció brevemente ante una juez de Cleveland por primera vez desde que fue detenido por el secuestro de Michelle Knight, de 32 años de edad, Amanda Berry, de 27 años, y Gina DeJesús, de 23 años así como del secuestro de la hija de Berry.

La juez decretó una fianza de 8 millones de dólares.

McGinty afirmó durante una rueda de prensa que su intención es acusar a Castro de asesinato con agravante, cargos que están relacionados con informaciones aparecidas de que forzó a abortar a las tres jóvenes que secuestró.

Según McGinty, el estado de Ohio permite solicitar la pena de muerte para los “criminales más depravados que cometen un asesinato con agravante en el curso de un secuestro”.

McGinty también dijo que quiere solicitar cargos contra Castro por cada día que las tres jóvenes, Michelle Knight, Amanda Berry y Gina DeJesús, han pasado en secuestradas.

Knight, quien tiene ahora 32 años de edad, desapareció en 2002; Berry en abril de 2003 y DeJesús un año después.

Por su parte, el fiscal asistente de Cleveland, Victor Pérez, en una rueda de prensa explicó que dos de los hermanos de Ariel, Pedro y Onil, quienes también se encuentran detenidos, no enfrentan por el momento cargos. “No tenemos ninguna evidencia que nos lleve a creer que ellos estaban involucrados o tenían conocimiento de estos”, aseguró el jefe adjunto de policía de Cleveland, Ed Tomba, que acompañaba a Pérez.



Tomba indicó que las tres chicas no salieron de la propiedad de Castro durante los casi diez años de cautiverio y “solo en dos ocasiones” llegaron hasta el garaje de la residencia “disfrazadas”. Además, explicó que las jóvenes habían sido retenidas en habitaciones “separadas”, aunque debido al prolongado tiempo de reclusión estuvieron en contacto en varias ocasiones.



Previamente, autoridades revelaron que se habían encontrado cadenas y cuerdas e indicaron que “hay confirmación” de que las mujeres estuvieron atadas para evitar que escaparan.

Michelle Knight, de 32 años, volvió al hospital para ser tratada aparentemente por los problemas mentales que ya padecía antes de su secuestro y que se habrían agravado por las duras condiciones en las que vivía.

La pesadilla concluyó el pasado lunes cuando Berry consiguió pedir auxilio en un descuido de sus captores y uno de los vecinos Charles Ramsey, que comía en un restaurante cercano, al escuchar sus gritos la ayudó a romper la puerta de la casa desde la que la joven pedía ayuda.

Las víctimas estaban recluidas en el oscuro sótano de la vivienda, asegurado con cerraduras y del que solo salían ocasionalmente y en secreto para tomar el aire en el patio trasero, según las televisiones locales.

Poco a poco, los vecinos de este barrio con gran presencia puertorriqueña, van atando cabos y recuerdan que pese a la apariencia afable de Castro, fueron testigos de sucesos extraños que ahora sí atribuyen al secuestro de las mujeres. Israel Lugo recuerda que la policía examinó superficialmente la casa cuando los llamó para informar de golpes en la puerta de la vivienda y extrañas bolsas negras cubriendo las ventanas. Las pesquisas se redujeron a llamar a la puerta, pero no recibieron respuesta.

Nina Samoylicz, una vecina de los Castro, explicó al canal que hace unos dos años llamó a la policía para informarles que había visto a una mujer desnuda gateando por el patio trasero de la casa antes de que un hombre la obligara de nuevo a entrar en la vivienda. Según Samoylicz, la policía pensó que estaba bromeando y no contestó la llamada.

McGrath dijo hoy que no tienen constancia de esas dos llamadas y aseguró que la única vez que la policía se personó en esa casa durante la época en que se habían producido las desapariciones fue en 2004 para investigar una queja contra Castro.

Ariel Castro, que pasaba como un vecino más, correcto y afable, había sido denunciado en 2005 por golpear brutalmente a su exesposa Grimilda Figueroa, a la que dejo la nariz, costillas y dientes rotos y por intentar raptar a sus propias hijas, aunque no ingresó en prisión por ello.

Castro consiguió engañar a sus vecinos e incluso, según la CBS, ayudó a la familia de DeJesus a repartir papeles para pedir la colaboración de todo aquel que tuviera información de la adolescente desaparecida.

Pese a que la comunidad de Cleveland despierta poco a poco de la pesadilla, el FBI investiga si Castro y sus hermanos pueden ser responsables de la desaparición en 2007 de una cuarta joven de 14 años, Ashley Summers, que los investigadores habían relacionado con los casos de Berry y DeJesus.