Rechazan enmiendas ‘venenosas’ en debate sobre la reforma

El Comité Judicial del Senado rechazó enmiendas sobre el uso de un sistema biométrico en los puntos de entrada al país, un límite a las “tarjetas verdes” (green cards) y un aumento en las visas “H1B”, en el segundo debate sobre una reforma migratoria integral.

La jornada se centró en el Título IV del proyecto reformista, de 844 páginas, y tuvo entre sus perdedores a los senadores republicanos Jeff Sessions y Ted Cruz.

Entre las 38 enmiendas debatidas, el Comité aprobó 24 y rechazó, en una votación con seis votos a favor y doce en contra, una de Sessions (republicano por Alabama), que exigía la puesta en marcha de un sistema biométrico para registrar las entradas y salidas en todos los puertos de entrada a EE.UU., como condición para la legalización de los once millones de indocumentados.

Casi por unanimidad, el Comité también rechazó, en una votación con 17 votos en contra y uno a favor, otra enmienda de Sessions que imponía un límite de 1,2 millones al año en el número de “tarjetas verdes”, como se conoce a la residencia permanente.

Sessions, que junto a otros republicanos ha prometido continuar luchando contra cualquier esfuerzo de una “amnistía” inmerecida para los indocumentados, aseguró que aumentará la oposición de la opinión pública estadounidense a la reforma conforme descubra el verdadero alcance de la iniciativa.

Sin embargo, en declaraciones a los periodistas a la salida de su oficina, Sessions había indicado que su partido apoya la reforma migratoria, que tratará “con compasión” a los indocumentados que llevan mucho tiempo en EE.UU. y que sólo desea frenar la inmigración ilegal al país.

Para los activistas proinmigrantes, las enmiendas de Sessions y otros detractores del plan no son más que “píldoras venenosas” para descarrilar la reforma migratoria.

La enmienda sobre el límite a las “tarjetas verdes” encontró la oposición de todos los demás republicanos en el Comité.

El senador republicano por Texas, Ted Cruz, no apoya la versión actual de la reforma, pero indicó que la enmienda en cuestión debilitaría los futuros flujos migratorios legales, que son “un pilar fundamental” del país.

Pero también Cruz vio derrotada su enmienda, en una votación 4-14, para aprobar un drástico aumento de las visas “H1B” para empleados extranjeros altamente cualificados, del límite actual de 65.000 a 325.000 por año.

La iniciativa ante el Senado prevé un límite de 110.000 visas “H1B”, con la posibilidad de aumentarlo a 180.000. Durante una conferencia telefónica con periodistas, la federación sindical AFL-CIO se mostró complacida con la votación.

El senador republicano por Iowa, Charles Grassley, otro escéptico de la reforma migratoria, vio la derrota de seis de las nueve enmiendas que presentó o copatrocinó, entre éstas una que hubiese exigido auditorías para el uno por ciento de las empresas que contraten a empleados con visas “H1B”.

Por otra parte, el Comité Judicial aprobó a viva voz una enmienda de la senadora demócrata por California, Dianne Feinstein, que limita el uso de aviones no tripulados en la frontera sur a casi cinco kilómetros en las áreas de San Diego y El Centro, en California.

Mientras el Comité continuaba la ingente labor de enmendar el texto de la legislación, a unos cuantos metros del Capitolio, varios líderes republicanos de la Cámara de Representantes reanudaron su amenaza de bloquear la “amnistía” para los indocumentados.

“Acá ofrecemos otro punto de vista y no es el que le está poniendo su sello el Senado”, afirmó el legislador republicano por Iowa Steve King, uno de los más férreos críticos del Gobierno de Obama.

Al igual que en el Senado, la Cámara de Representantes también tiene a su “Grupo de los ocho” que negocia un plan migratorio, pero ese órgano legislativo aún no lo ha hecho público.

La semana pasada, en la primera sesión de debate del plan reformista, el Comité Judicial del Senado aprobó unas 33 enmiendas relacionadas con la seguridad fronteriza, 20 de las cuales eran de carácter bipartidista y ocho fueron presentadas por los republicanos.

El Comité continuará debatiendo enmiendas el próximo jueves, centradas nuevamente en el Título IV, y el plan del Senado es someter la reforma migratoria a un voto definitivo antes del receso del próximo 4 de julio.