La historia se repite: migrantes en las calles y separados de sus familias

Beatriz Limón / EFE News

En plena ola de migrantes que cruzan la frontera y desbordan las instalaciones abiertas del Gobierno, las autoridades están recuperando la vieja práctica de dejarlos a su suerte en las calles, muchos de ellos con la angustia de desconocer la suerte que han corrido sus familiares.

«Si me hubieran dicho el precio que tenía que pagar por estar aquí, no vengo», dijo a Efe Maylin, una emigrante cubana quien encontró refugio en la iglesia Monte Vista, ubicada en Phoenix (Arizona), luego de que agentes migratorios dejaran a un nutrido grupo de migrantes en una esquina cerca de la estación de autobuses.

«No sabíamos ni dónde estábamos parados, sin comida, sin dinero. Gracias a Dios un paisano se compadeció de nosotros y nos pagó un taxi para que nos trajera a este lugar», comentó.

SEPARACIÓN FAMILIAR

La inmigrante, quien cruzó por San Luis el río Colorado hace más de una semana, describió que ha vivido un «calvario» al ser separada de su esposo, Reynaldo Pérez, y su hija Laura, quien se encuentra en situación delicada a causa de que solo cuenta con un riñón y padece de espina bífida.

«Lloré como una perra cuando nos separaron. Aunque ella tiene 19 años depende mucho de mí, de sus medicinas, no puede comer harina, sodas, sufre desmayos y vómitos constantes», afirmó Maylin, quien fue liberada del Centro de Detención de Eloy hace tres días.

La cubana teme lo peor por su hija, ya que como está viendo la condición en que abandonan a los migrantes en las calles, no quiere ni pensar que la dejen «sola en una esquina». 

«Ella está muy aniñada, además su teléfono no funciona en Estados Unidos», explicó.

Debido a la falta de refugios, funcionarios públicos de Yuma y Tucson, en Arizona, ya informaron de que a mediados de abril abrirán campamentos en sus ciudades para lidiar con el gran número de arribos.

Fotografía del 2 de marzo donde aparece un niño de familias de inmigrantes rescatados de las calles mientras juega sobre una cama en una habitación dentro de la iglesia Monte Vista en Phoenix, Arizona.

ALBERGUES AL RESCATE

Pero, por ahora, solo unas cuantas iglesias reciben a estos inmigrantes, la mayoría provenientes de Cuba, Brasil, Rumanía, África, Haití, Venezuela y Centroamérica.

Actualmente cerca de 3.200 migrantes que formaban parte del programa Protocolos de Protección al Migrante (MPP, en inglés o también conocido como «Permanezcan en México»), que obligaron a decenas de miles de solicitantes de asilo en EE.UU. a esperar en México a que se resolvieran sus demandas, han sido atendidos por un tribunal estadounidense.

Esto ha provocado que muchos solicitantes de asilo, ya cansados de esperar, intenten cruzar la frontera de manera irregular.

«Nosotros venimos porque Biden dijo que no iba a separar familias», señaló a Efe Thelma, otra inmigrante cubana quien se encontraba en el refugio junto a sus tres hijos.

Como muchos, pensó que la situación había cambiado con la salida de Donald Trump, y la idea de que «las fronteras se abrieron», la enganchó a tomar la decisión de emprender una nueva vida junto a su familia en Estados Unidos. 

La realidad con la que se topó, aseguró, es muy diferente a la planteada por los «coyotes». Ella y su familia fue detenida y llevada al centro de detención de Eloy, donde como suele ser habitual se quejó de un «frío terrible».


CENTROS DE DETENCIÓN

Describió que los dos pabellones donde tenían hacinados a cientos de migrantes, muchos de ellos enfermos de coronavirus, no contaban con ventanas, así que perdieron la noción del tiempo por los tres días que permanecieron retenidos.

«Es muy triste escuchar decir a tus hijos que los policías son malos porque no les quieren dar leche», dijo Thelma, quien está en espera reencontrarse con su cuñado, para poder reunificarse con su familia. «No sabemos dónde lo soltaron o si aún está preso»,

En la misma espera se encuentra Yoleidy y Mariela, dos inmigrantes cubanas que fueron separadas de sus esposos en Yuma (Arizona), y que ahora están desesperadas por tener noticias de ellos.

«Hablamos a ICE pero no responden, no sabemos dónde pedir información para reencontrarnos, es muy desesperante», admitió Yoleidy.

Aunque Biden declaró en su primera conferencia de prensa este jueves que tratan de «reconstruir el sistema» migratorio tras el mandato del expresidente Donald Trump, algunas ciudades temen verse rebasadas por el flujo de personas abandonadas en calles.

Recientemente la pequeña localidad de Gila Bend, no lejos de Phoenix, declaró el estado de emergencia debido a la llegada de familias de inmigrantes, y como ésta, cada vez más comunidades fronterizas buscan la forma de enviar a los recién llegados a albergues de ciudades más grandes.