Progresistas atacan a Obama por su plan presupuestario

El presidente Barack Obama presentó al Congreso su plan presupuestario para el año fiscal 2014 con el fin de crear empleos y reducir el déficit, pero éste suscitó de inmediato ataques de grupos progresistas y activistas de la comunidad hispana.

Durante un acto en la Rosaleda de la Casa Blanca, Obama dijo que su propuesta, de 3,77 billones de dólares, ofrece un “plan fiscalmente responsable para empleos para la clase media y el crecimiento” económico.

“Podemos hacer crecer nuestra economía y reducir nuestros déficits. De hecho, como vimos en la década de 1990, nada reduce con mayor rapidez los déficits que una economía en crecimiento”, afirmó.

Con una tasa de desempleo del 7,6 %, el plan propone inversiones específicas que, según Obama, ayudará a crear empleos “ahora mismo”.

Entre otros elementos, el plan contiene nuevos impuestos para los más ricos y reformas para reducir el costo del Seguro Social y del programa Medicare que da cobertura médica a ancianos y jubilados. También pide 50.000 millones de dólares para la reparación de carreteras, puentes y sistemas de transporte público; 221 millones de dólares para contratar a 1.600 agentes de la Patrulla Fronteriza, ay 4.800 millones de dólares para fortalecer la seguridad en la aviación.

Además, centra los recursos en el área de inmigración en la detención y deportación de extranjeros “prioritarios”, incluyendo criminales, reincidentes infractores de las leyes de inmigración, quienes han cruzado recientemente la frontera de forma ilegal y fugitivos de las autoridades migratorias.

Las explicaciones de Obama no han aplacado a progresistas, sindicatos y grupos defensores de los ancianos y jubilados, que advirtieron en sendos comunicados que su plan incluye recortes que afectarán a los más vulnerables en EE.UU.

El plan, desglosado en 244 páginas, contiene dos elementos significativos: 580.000 millones de dólares en nuevos impuestos, rechazados por los republicanos, y una nueva y compleja fórmula para determinar el costo de vida, que afectará a un amplio abanico de programas de ayuda social.

El Consejo Nacional de La Raza (NCLR) lamentó que el plan en cuestión pone “demasiado énfasis” en recortes que crean una enorme “carga” para los ancianos y familias pobres de la comunidad latina y, además, podrían poner en peligro la creación de empleos en el país.

Eric Rodríguez vicepresidente de asuntos legislativos de NCLR, señaló que el plan apenas generaría 600.000 millones de dólares en nuevos ingresos, a cambio de 1,2 billones de dólares en “alarmantes recortes” a programas sociales como el Seguro Social y el Medicare, continuando de esa forma por la vía de la “austeridad severa en vez de las inversiones”.

“Los latinos, cuya tasa de desempleo se sitúa en alrededor del nueve por ciento, buscan un presupuesto que haga crecer la economía y crea empleos”, enfatizó Rodríguez, quien aplaudió la idea de aumentar los impuestos a los cigarrillos para ampliar los programas preescolares para niños de familias con bajos y medianos ingresos.

Por su parte, la vicepresidenta ejecutiva de la influyente asociación de jubilados AARP, Nancy A. LeaMond, dijo que “es hora de soluciones responsables y no propuestas dañinas que perjudicarían a los ancianos y amenazarían la jubilación de futuras generaciones”.

Mientras, la mayoría de los líderes republicanos rechazaron el plan y exigieron más recortes.